domingo, 13 de agosto de 2017

Documentos para el estudio de la restauración del capitalismo y el carácter socialimperialista de la URSS; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Los albaneses si bien en algunos documentos –sobre todo iniciales– no explicaron a veces del todo bien el proceso de restauración del capitalismo muy concretamente ni tan sencillamente como debiera sobre todo a finales de los 50, eso pronto cambio y para los 60 los artículos dejan bien clara como se había dado esa transformación económica al capitalismo. En los 60 es entendible que no era fácil de entender para los revolucionarios del mundo una transformación tan traumática como esa, pero a día de hoy este proceso está más que claro y explicado con la pila de documentos marxista-leninistas –en especial de los albaneses–, explicándose de hecho todo aspecto de la política, economía y cultura soviética a partir de 1953, donde uno se hace una fácil idea de todo el proceso. Existen como decimos multitud de documentos –trabajos incluso de autores no marxistas– sobre el proceso económico en la URSS y sus manifestaciones económicas internas y externas:







sábado, 12 de agosto de 2017

El pueblo albanés y su contribución en la lucha antifascista en la Segunda Guerra Mundial


«En proporción con la población y su pequeño territorio, el pueblo albanés insurrecto se destacó como uno de los miembros más activos de la coalición antifascista mundial. En ese período, en Albania, de cada 14,3 habitantes uno combatió con las armas en la mano al ocupante. El pueblo armado y el Ejército de Liberación Nacional Albanés, con 70 mil guerrilleros, organizado en brigadas, divisiones y cuerpos de ejército, inmovilizaron en la lucha, dentro de su territorio, a 15 divisiones italianas y alemanas causando al enemigo considerables daños: fueron muertos alrededor de 27.000 enemigos, heridos más de 21.000; fueron hechos prisioneros 20.800. Fueron destruidos o capturados 2.110 tanques y vehículos blindados, 1.331 cañones y morteros, 1.934 camiones y gran cantidad de municiones y de material militar.

Dañando gravemente al enemigo en toda Albania, nuestro pueblo inmovilizó a cientos de miles de soldados de los ejércitos nazi fascistas y no permitió que el Mando del Wehrmacht enviara estas tropas al frente del Este, sobre todo en las situaciones en que dicho frente necesitaba sin cesar de los numerosos ejércitos del Eje y de los países ocupados por éste. El pueblo albanés no sólo no permitió que ninguna unidad de mercenarios, aunque pequeña, fuera al frente soviético o a algún otro frente en el extranjero, sino que con su heroica lucha ayudó directamente a la lucha antifascista de los pueblos de Europa y sobre todo de los Balcanes.

El pueblo albanés saboteó el ataque de la Italia fascista contra el pueblo griego, y las fuerzas albanesas, encuadradas en el ejército italiano, no aceptaron participar en la agresión. Asimismo nuestro pueblo golpeó al ejército fascista italiano en su retaguardia en territorio albanés.

Por orden del Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional durante los años 1942-4945, más de 20 mil combatientes de nuestro Ejército, atravesaron las fronteras estatales y lucharon con heroísmo por la liberación de los pueblos de Yugoslavia. En estas batallas dieron la vida cientos de hijos e hijas, combatientes del pueblo albanés. De esta manera Albania, con su heroica lucha coronada con la victoria dentro y fuera del país, se convirtió en uno de los miembros más activos de la coalición antifascista mundial de los pueblos.

La activa contribución del pueblo albanés a la Lucha Antifascista Mundial se demuestra claramente también en los grandes sacrificios y pérdidas que sufrió en esta guerra. El territorio albanés fue hollado por más de 700 mil soldados fascistas, quienes con sangre y fuego perpetraron crueldades sin par. Como consecuencia, en comparación con la población de 1 millón de habitantes y con el territorio, Albania ocupa uno de los primeros puestos en cuanto a las pérdidas humanas y en valor material durante la Segunda Guerra Mundial. El pequeño pueblo albanés dio 28 mil mártires.

Si se calculan también los heridos, el 7,3 por ciento de la población quedó mutilada por la guerra. Decenas de miles de personas fueron encarceladas o recluidas en los campos de concentración en Alemania y en distintos países ocupados por ella. Si se incluyen también los valores materiales destruidos, casi cada familia albanesa sufrió daños de los ocupantes italianos y alemanes; el 21 por ciento de las casas en aldeas y ciudades fueron incendiadas o destruidas; más de una tercera parte del ganado fue aniquilado por los ejércitos ocupantes.

En el otoño de 1944, en plena retirada, el ejército alemán destruyó los principales puentes del país y numerosas obras económicas importantes. Informando sobre estos bárbaros actos, el mando de las tropas alemanas del Sureste afirmaba que únicamente con la destrucción de los puentes «Albania fue llevada decenas de años atrás».

Es un hecho innegable que Albania es el único país en Europa que fue liberado con sus propias fuerzas, sin la intervención directa del Ejército Rojo o de otro ejército». (Albania Nueva; El pueblo albanés, activo participante en la coalición antifascista mundial, 1985)

martes, 8 de agosto de 2017

La no publicación de los documentos de los partidos: característica común de las organizaciones revisionistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El Partido Comunista de China (PCCh) se caracterizó por amputar y reeditar constantemente las obras de Mao Zedong a fin de adaptar su obra de modo oportunista a las diferentes épocas, o para la reproducción de su imagen en el extranjero:

«Es arduamente conocido que el revisionismo chino tiende a manipular sus obras para cubrir sus vergüenzas. Uno de los casos más conocidos es el informe al VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 de Mao Zedong, llamado: «La lucha por la nueva China», con posterioridad reeditado y censurado en sus partes más browderistas con motivo de su inclusión en el tomo IV de Obras Escogidas, en que fue titulado: «Sobre el gobierno de coalición». Otro punto sería la obra «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido». (...) Este tipo de cambios, censura y reediciones en sus obras fue algo reconocido por los revisionistas chinos en la introducción de las Obras Escogidas de Mao Zedong. (...) Esta pose de fidelidad a Stalin, al marxismo-leninismo, dejando las críticas en formas indirectas o en pequeños círculos, duraría solo hasta la muerte del líder soviético. (...) Este ocultamiento apropósito de los sentimientos de Mao hacía Stalin [se comprueba] con los testimonios escrito del líder revisionista chino a la muerte de Stalin». (Equipo de Bitácora (M-L); Mentiras y calumnias de la historiografía burguesa-revisionista de Mao Zedong y el revisionismo chino sobre Stalin, 2014)

Téngase en cuenta que los revisionistas chinos sólo publicaron, en 1951, las obras de Mao Zedong hasta el tomo IV, estas publicaciones cubren sus obras de 1926 hasta 1949. El tomo V, publicado en 1977, cubre el periodo de 1949 a 1957, este tomo fue publicado bajo mandato de Deng Xiaoping y Hua Kuo-feng, aunque por ciertas recopilaciones ya se conocían partes de estas obras. No es casualidad que esta dupla, Deng-Hua, publicara en 1977 el V volumen de las Obras Escogidas de Mao Zedong; pues lo hicieron a sabiendas de que su contenido les era altamente beneficioso en cuanto a justificar sus derivas presentes y futuras.

Para entender el maoísmo y el desarrollo del maoísmo en Europa, hay que tener en cuenta que la mayoría de las obras de Mao Zedong no fueron publicadas en Europa en vida de Stalin, lo que dificultaba su estudio y la comprensión de su carácter revisionista.

En 1951 fue publicado su tomo I de las Obras Escogidas de Mao Zedong en la Unión Soviética. Las obras llevaban siendo revisadas años por Mao Zedong previamente, y luego el filósofo soviético Yudin le asistió para corregir sus errores antimarxistas y así darle un toque más académico. En 1953 se publicaron el tomo III y IV respectivamente, que ocupan los escritos de 1941-1945 y 1945-1949 respectivamente, fue entonces cuando los jruschovistas dieron mucha publicidad a sus textos:

Las presiones económico-políticas de los socialimperialistas chinos en Albania


«Nos preguntamos cómo desde 1978 y a día de hoy también, existe gente que se autodenomina marxista-leninista, y puede llegar a ver «supervivencias de socialismo» en China. Si las mistificaciones socializantes del «Pensamiento Mao Zedong» todavía podían seguir funcionando para China siendo un Estado de «nueva democracia», es decir, un Estado nacionalista-burgués económicamente débil, una vez se vieron abiertamente las ambiciones imperialistas de China, se volvió a demostrar que no podía existir la «tercera vía» sobre la base de producción de mercancías: al igual que en la sociedad burguesa se produce a cada instante la diferenciación social de los elementos pequeño burgueses, una minoría uniéndose a las filas de la gran burguesía, y una mayoría al proletariado, del mismo modo en la economía mundial de los países burgueses se produce una diferenciación, los países más débiles que llegan a proletarizar a su población, los más poderosos llegan a acumular y tomar su lugar entre los explotadores.

Una señal irrefutable del triunfo de la burguesía imperialista china, fueron los cambios que se operaron en el carácter de las relaciones entre Pekín y Tirana.

De la misma manera que los revisionistas titoistas y jruschovistas habían previsto hacer de Albania un país dependiente, cuya economía estaría basada en la agricultura y cuya industria estaría limitada a la producción de materias primas y bienes de consumo, del mismo modo los revisionistas chinos no iban a tardar en demostrar que no pretendían ayudar a un país socialista hermano, sino someter a Albania, o por lo menos impedir su desarrollo económico independiente:

«Los líderes chinos en su intención de dejar a Albania privada de una industria pesada y hacer de ella un país económicamente dependiente del suyo, se obstinaban en sostener la idea de que la República Popular de Albania no se hallaba en situación de construir ni de poner en funcionamiento las nuevas unidades industriales que China le abastecía. Es por eso que la creación de instituciones de la industria pesada en Albania con el apoyo de China se reunieron con muchas dificultades que fueron superadas gracias a los esfuerzos incansables de los trabajadores y especialistas albaneses». (Partido del Trabajo de Albania; Historia de la construcción socialista en Albania, 1988)

A finales de los años 60 cuando la construcción de unidades enteras de las industrias albanesas de producción de medios de producción se convirtieron en noticia, los revisionistas chinos trataron de persuadir a los líderes albaneses de no construir ciertas obras industriales en el dominio de la energía, la metalurgia ferrosa y no ferrosa así como de las construcciones mecánicas. Estas obras debían formar la columna vertebral de la industria pesada albanesa.

Tras el fracaso de sus presiones, los revisionistas chinos establecieron un bloqueo económico contra la Albania socialista de manera fragante durante 1971-1975, primero no cumpliendo con los acuerdos comerciales acordados, y a continuación, retrasando el envío de equipos para la construcción de estas obras claves, y finalmente recurriendo al sabotaje a través de sus expertos. 

Sobre el término socialimperialista y su acuñamiento por parte de los albaneses; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Lenin utilizó varias veces el término socialimperialista para los miembros de la II Internacional que apoyaban, colaboraban e incluso abanderaban las políticas imperialistas de sus países.

Los marxista-leninistas albaneses acuñaron el término socialimperialista en los años 60 para designar a un país como la URSS, que decía ser socialista e internacionalista pero que en su práctica era capitalista y con un desarrollo económico y puesta en escena internacional imperialista. Término lógico y simple de entender para lector a estas alturas del documento viendo lo visto sobre la esencia de la estructura económica de dicho país.

Para los defensores del revisionismo soviético de los 60, 70 u los 80, el capitalismo no se había restaurado en la URSS, ¡y que el hecho de llamarlo socialimperialista era si cabe un error más grave!

Muchos de ellos afirman también que la calificación de socialimperialista es un epíteto que los albaneses copiaron a los chinos, algo que demuestra un comentario ignorante, falto de conocimiento histórico.

Los albaneses en todos los fenómenos tras la muerte de Stalin y antes de esto también, han tenido sus propios análisis y conclusiones sobre los fenómenos internacionales –aunque estas les pusieran en minoría y ante problemas–: (1) he ahí la denuncia del titoismo a los soviéticos –antes de que fuera desenmascarado a nivel internacional en la Kominform–; (2) su opinión sobre las tesis del XXº Congreso del PCUS de 1956 –contrario a la mayoría de partidos–; (3) los análisis de los sucesos de Hungría –opiniones y conclusiones que iban en contra de China y la URSS y la mayoría de partidos–.

Y en lo referente a China: (4) análisis y conclusiones contrarias a la teoría china del frente antiimperialista junto a los revisionistas soviéticos; (5) crítica a las ilusiones sobre el ascenso de Brézhnev al poder, (6) críticas muy duras a la Revolución Cultural en China, (7) críticas al viaje de Nixon a China y la prueba del acercamiento sino-estadounidenses con el Comunicado de Shanghái, (8) o la teorización de los tres mundos.

Queda demostrado con estos sucesos, que solo un historiador burgués-revisionista, bien por ignorancia o claros objetivos interesados diría que los albaneses eran unos seguidistas. La base para calificar a la URSS con ese apelativo tenía su raíz en los análisis que los albaneses, como hemos visto hasta aquí, realizaron por sí mismos.

En cuanto a los revisionistas chinos y su crítica a la URSS, existen muchos filomaoístas que actualmente pretenden relacionar la lucha de los marxista-leninistas contra el revisionismo soviético con la figura Mao, un mito ya hace décadas desmontado.

También mucho filomaoísta trata de pasar al maoísmo como marxismo-leninismo, quienes presentan la teoría de que existe una etapa marxista-leninista de Mao –que incluiría una lucha coherente contra el revisionismo soviético– que hay períodos en que las teorías y prácticas de Mao deben de ser reivindicadas como marxista-leninistas, algo que como decimos, gracias a la documentación disponible, es un intento burdo pues no existe ningún periodo ni campo en el que el líder chino no haya revisado el marxismo-leninismo: cuestión de partido, etapas de la revolución, filosofía, economía, cuestión cultural y lucha ideológica, etc.; la categorización de marxista-leninista del revisionista chino solo pueden ser sostenido por maoístas y filomaoístas disfrazados de marxista-leninistas. Teorías de diversa índole que solo sirven para reforzar el mito del revisionismo chino, aunque a estas alturas como decíamos no tengan ya ningún sustento existiendo tanto documento que desmonte tales afirmaciones.

Los chinos a la hora de tratar con el revisionismo soviético fueron unos oportunistas, vacilantes, centristas, etc.:

«Su «antirevisionismo» hacia los jruschovistas no ese basa en la ideología marxista-leninista. Ellos no luchan frente al revisionismo soviético sobre estos principios. Al contrario, para los chinos, todo lo que se declare antisoviético es bueno, y se puede marchar con él, independientemente de que estos elementos antisoviéticos sean; los revisionistas titoistas, traidores al marxismo-leninismo, agentes de los estadounidenses, los revisionistas rumanos, que poseen lazos con el imperialismo estadounidense, la reacción europea u otra reacción burguesa. Para ganarte la simpatía de los chinos, solo necesitas ser antisoviético. Este camino antimaxista está llevando a China a un callejón sin salida, a un curso donde sino rectifican, les lleva a la traición». (Enver Hoxha; Bajo una línea antimarxista; Reflexiones sobre China, Tomo II, 27 de julio de 1971)

Ya lo expusimos con ejemplos más arriba.

Los marxista-leninistas albaneses fueron extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviética–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y a la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones.

Toda crítica china contra el revisionismo soviético ha estado basada en la copia de los argumentos y documentos de los albaneses, los chinos siempre han ido a la zaga de los albaneses en este sentido, y cuando acertaban en la crítica a los soviética –fuera copia de una crítica y postura de los albaneses o no– casualmente los chinos estaban acusando a los soviéticos de cosas que ellos mismos habían cometido durante los 40, que hacían en los 50 y 60 o que iban a hacer a partir de los 70. No hace falta explayarnos cuales son estas cosas que todos saben a estas alturas, igualmente existe toda una documentación facilitada por nuestro equipo para revisar la historia del revisionismo chino por si el lector no sabe a que nos referimos. Entonces desde una óptica objetiva no es muy serio que los chinos utilizaran el término revisionista, oportunista o socialimperialista para referirse a los soviéticos, ya que ellos mismos no tenían autoridad moral para ello, cuando ellos seguían el mismo camino». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

domingo, 6 de agosto de 2017

El revisionismo jruschovista: Jruschov y Brezhnev; Vincent Gouysse, 2004

El siguiente capítulo que analiza la actitud del Partido del Trabajo de Albania y el Partido Comunista de China frente al surgimiento del revisionismo jruschovista, no deja lugar a dudas sobre la actitud de un partido y otro, más allá de las posiciones vacilantes de la mayoría de partidos durante 1953-1956, tener ilusiones sobre el carácter del jruschovismo denotaba poca lucidez y un peligro gravísimo, pero mantener esas ilusiones a partir de 1960 denotaba un completo desinterés el mantener la preservación del marxismo-leninismo. Es de comentar que las tácticas de oposición al jruschovismo también expresaban el tipo de contradicciones que se guardaban frente a él. De ahí que muchos partidos en el poder posaran de vez en cuando como antirevisionistas por tener ciertas divergencias en materia económica o en materia de reivindicaciones territoriales, no siendo la cuestión ideológica más que un medio para conseguir privilegios en las dos primeras materias como hizo China, Rumanía o Corea del Norte. Finalmente estos países casualmente fueron los que más rápido se acercaron al imperialismo estadounidense para contraponer la influencia del revisionismo soviético en su país.

El documento:

Jruschov y Mao en 1959

«1. Introducción

Después la muerte de Iósif Stalin se produce en el seno del Partido Comunista de la Unión Soviética lo que es llamado «el golpe de Estado de Jruschov». Apoyándose en Anastás Mikoyán y en la cabeza del ejército con Gueorgui Zhúkov,  Nikita Jruschov el antes ensalzador de Stalin también apodado por esta razón «el bufón» por algunos bolcheviques, va a conseguir en algunos años desembarazarse de todos los compañeros próximos de Stalin. Desde 1953, Lavrenti Beria, jefe del NKVD, la policía secreta de la Unión Soviética, y también miembro del Buró Político, fue detenido por haber llevado «actividades antigubernamentales».  Fue ejecutado en diciembre de ese mismo año así como varios de sus colaboradores próximos. Jruschov maniobró con el fin de oponer entre ellos a los miembros del Buró Político. Sacó provecho de las divisiones en el seno del Comité Central para lanzar un pérfido ataque contra Stalin en el XXº congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en febrero de 1956. La era del «desestalinización» comenzó entonces. En junio de 1957, el grupo «antipartido» Mólotov-Malenkov-Kaganóvich, fue acusado de haber urdido un complot que pretendía derribar a Jruschov y apartarlo de la dirección.

Nikita Jruschov comprometió rápidamente a la Unión Soviética en las «reformas» económicas y políticas:

–A nivel económico, desde el XXº Congreso del PCUS de 1956, se niega la acción de la ley del valor bajo el socialismo tal como fue expuesta por Stalin en su obra: «Los problemas económicos del socialismo» de 1952. Obra donde éste último advertía particularmente los marcos sobre la importancia para que se velara para impedir las contradicciones que surgen en el curso de la construcción del socialismo y su desarrollo hacia el antagonismo.

De este hecho, Jruschov introducirá desde 1957 en la sociedad soviética la venta de los medios de producciones a las estaciones de máquinas y de tractores de los koljoses, haciendo de los medios de producción, mercancías y acabando pues, en el ensanche de la esfera de acción de la ley del valor; también restablecerá la noción del provecho como indicio de rentabilidad de la economía soviética, y pondrá el énfasis en la producción de bienes mercantes, abandonando así la orientación económica stalinista que daba la primacía a la producción de los bienes de producción y que inauguraba así la era tristemente célebre del «socialismo de mercado»:

«En mayo de 1953 la circulación monetaria fue extendida y, antes de esto, en abril del mismo año, el papel de planificación centralizada –Gosplan– resueltamente fue reducida dando más poder a los ministerios económicos. En la sesión plenaria del Comité Central de septiembre de 1953, las mercancías abastecidas por los koljoz al Estado vieron sus precios aumentar, la cantidad de las mercancías que debían ser abastecidas fueron reducidas y se dieron en general un papel reducido a los koljoz en el plan central: «Las presiones de la ideología burguesa sobre la teoría económica, ya presentes durante la vida de Stalin, se aumentaron después de su muerte. En mayo de 1953 estuvo decidido a extender «el comercio soviético», los poderes de los directores de empresa fueron aumentados y su papel y poder sobre la economía y la mano de obra se volvían preponderantes. Después de la eliminación de los últimos reductos de resistencia –Mólotov, Kaganóvich y Saburov– en julio de 1957, la maquinaria agrícola fue vendida a los koljoses y en septiembre de 1957 fue introducido el principio según el cual las empresas públicas debían crear rentabilidad. La ofensiva burguesa alimentaba la teoría del valor –es allá dónde las leyes burguesas encuentran su base. La teoría del valor es el principio cardinal de la producción de las mercancías– colocándola en el centro de la económica política del Estado soviético, tomando medidas que iban en contra del progreso hacia el comunismo». (Ubaldo Buttafava; El Termidor de Jruschov: Una contribución al análisis crítico que concierne a la vuelta del URSS al capitalismo, 1997)

viernes, 4 de agosto de 2017

Otros detalles de la URSS socialimperialista sobre la línea político-económica con otros países y movimientos políticos; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Lista con el número de bases militares de la URSS en 1984

«Si repasamos la política de los dirigentes revisionistas soviéticos, toda ella iba encaminada a obtener una primacía económica.

La venta de armas a países o movimientos del llamado «tercer mundo» no tenía un objetivo altruista, sino poner en nómina a quienes vendían esas armas y esperar una captación de esos movimientos para encuadrarlos en su política económica. De hecho por medio de engaños, chantajes y sobornos se intentaban ganar a los movimientos de liberación nacional, inclusive si hacía falta se instigaba a apoyar golpes de Estado de los líderes de diferentes partidos o fracciones corrompidas, con ello se pretendía atar a estos movimientos para que en caso de llegar al poder su economía se pusiese en el redil del socialimperialismo soviético. El establecimiento de bases militares, pactos de amistad y cooperación bilaterales o multilaterales, o el envió de tropas a través de países satélites que garanticen la injerencia militar, la explotación económica y el control político del socialimperialismo soviético en tierras ajenas es otra demostración de sus intenciones, para ello se valían de una falsa fraseología marxista con epítetos como proporcionar «ayuda internacionalista», o defender la «amistad soviética con los pueblos oprimidos», pero no dejaban de ser lemas que tenían el objetivo de camuflar sus intereses expansionistas y defender los intereses socialimperialistas en dichos países.

¿El invadir Checoslovaquia en 1968 en contra del Secretario General del partido –que años antes aupaste en tu campaña antistalinista– e imponer a un líder a dedo que calificación tiene sino socialimperialista? ¿O directamente invadir Afganistán en 1979 y asesinar a su líder no son actos que demuestran la naturaleza política de la URSS de esos años? ¿Los sucesos de la Polonia de 1981 donde se amenazó a la dirigencia polaca a actuar y tomar todas las medidas pertinentes ante amenaza soviética de que si no se ponía orden en su país lo tendrían que hacer ellos como en Checoslovaquia? ¿Todo esto que cuadro nos ofrece sino el de la sumisión política de un país como Polonia a la URSS?

Conocidos son los casos en que al igual que Estados Unidos, la URSS establecía pactos de cooperación y fabricaba teorías para que en caso de que fuerzas del exterior o interior pusieran en jaque sus intereses pudiesen intervenir:

«Además, partiendo siempre de la base de la «teoría de la «vía no capitalista de desarrollo», los golpes de Estado están considerado por los revisionistas soviéticos como «actos progresistas», como «una forma de revolución armada que sirve al objetivo de la lucha contra los regímenes reaccionarios», que abren la «vía al desarrollo no capitalista». (Llambro Filo; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1985)

Y ello no acababa ahí, la URSS abría abiertamente como cualquier otra potencia imperialista de la época bases militares en todas las partes del mundo para asegurar sus intervenciones militares en caso de que sus intereses económicos fuesen puestos en tela de juicio en los países bajo su influencia:

«Los  socialimperialistas soviéticos han desplegado una fuerza de 2.000 hombres en la isla de Socotra a la entrada del Mar Rojo, y más de 1.700 soldados estacionados en la base importante de Adén. Esa base, según las agencias extranjeras, sede del mando soviético de «operaciones en el Océano Índico» también se extienden a los países africanos bañados por el Océano Índico. Por otra parte, las tropas mercenarias cubanas controladas por los soviéticos y estacionadas en Etiopía y Eritrea en sus bases militares, sirven como puntos de apoyo a la penetración soviética en el continente africano. El cordón militar de los socialimperialistas soviéticos es cerrado por las bases de sus mercenarios en Angola, en el Sudoeste africano, y por su flota que patrulla el Mediterráneo cerca de las costas de África del Norte, donde se aseguraron también bases portuarias. Todo esto contribuye un peligro real de intervención y de ocupación en los países africanos». (Llambro Filo; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1985)

¿Acaso se puede justificar todo esto como internacionalista? No cuando son por meros intereses económicos. ¿Puede defenderse esto como una lucha para la conservación del socialismo en la URSS o en los países donde intervenía? No es el caso, ni puede serlo cuando no existía socialismo en ninguno de estos países.

Los documentos internos como los del caso de la invasión a Afganistán hablaban sin tapujos ni vergüenza alguna que se hacía por velar:

«Por los intereses nacionales de la URSS en relación con los acontecimientos en Afganistán». (Extracto del protocolo nº 181 de la sesión del Buró Político del CC del PCUS del 28 de enero de 1980)

Y hablando del país invadido como ejemplo de clásico caso de zonas o:

«Regiones que son de importancia estratégica para la Unión Soviética». (Extracto del protocolo nº 181 de la sesión del Buró Político del CC del PCUS del 28 de enero de 1980)

¿Esto no habla por sí solo de que les movía –y no precisamente el internacionalismo, el altruismo, ni la filantropía–?». (Equipo de Bitácora (M-L)Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)